Capitulo 2
Marcelo conoció a Juan en el metro. Miradas iban y venían hasta que se bajaron juntos en la estación del metro Manuel Montt. Un saludo, unas palabras y los números de teléfono ya estaban en sus celulares. En unos días se juntaron, otro día fueron a bailar y a las dos semanas hicieron el amor. Se veían muy bien juntos.
Una tarde Juan llama a Marcelo y le dice que no puede juntarse con él este fin de semana, debía viajar al sur a ver a su padre que estaba enfermo, Marcelo por supuesto lo entendió.
Cinco días pasaron y Juan no lo llamaba, hasta que al sexto día Marcelo se comunicó con él. Juan dijo que estaba con mucho trabajo y preocupado por la salud de su padre. Juan nunca más lo llamó.
¿Porqué no son más sinceros? y te dicen, ¿sabes ya no me gustas y terminemos?, me confesó Marcelo tomándonos un café. Parece que él no sabía que a las personas en estos tiempos se les ha muerto el amor.
¿Cupido ya no existe?
Es difícil hablar de sexo, sobretodo de sexo gay en este gran Sancity bohemio, como yo le digo a Santiago. Sabían que hay más de 20 lugares gay entre discos, pub, restaurantes, cines, ciber y saunas. Quien lo dijera y la gente heterosexual muchas veces cree que aquí no existen o son mínimos.
¿Es fácil o difícil tener sexo para un gay en Sancity?
Creo que no, es cosa de conectarse a internet, chatear un rato, darse los teléfonos, juntarse y si hay onda uno se acuesta. O bien ir a un ciber gay donde todas las cabinas están conectadas y uno conoce a tipos y si te gusta con quien hablas puedes tener sexo en las mismas cabinas. Se tiene sexo sin involucrar sentimientos, para sentirse vigente o solo por calentura.
Mi amigo Antonio lo sabe muy bien, ha tenido algunos o más que algunos encuentros por internet. Y no es cuestionable, yo también lo he hecho. Pero el que es más calentón de todos mis amigos es Alexis, que ahora está flaco, ya que comenzó a hacer dietas y va al gimnasio. Estas flaca como perra le decimos sus amigos. Alexis es mi amigo de juventud, nos conocemos de cuando yo estaba en cuarto medio y él ya llevaba dos años estudiando auditoría. Además vive a una cuadra de mi casa
Aparte de Antonio y Alexis tengo otros amigos: Daniel y Carlos, que son pareja hace 7 años y que los conocí a través de Antonio. Carlos es el Director de una compañía de teatro donde yo trabajo y Daniel trabaja en un restauran en providencia. A Fernando me lo presentó Carlos, él también es actor como yo. Fernando es un crespo y pecoso colorín y es uno de mis mejores amigos. A Mario lo conocí también a través de Antonio porque vivió alguna vez en el departamento de Daniel y Carlos. Waldo y fredy son pareja hace 8 años y son mis amigos hace la misma cantidad de años. Ellos viven juntos en un depa en San Diego con Victoria. No nos vemos muy seguido pero si nos llamamos y nos juntamos en la disco para tomar unos traguitos, reírnos y bailar mucho.
En mi familia hay varios primos gay. Juan con su pareja Gustavo, Javier con su pareja Víctor y Abel el menor de todos los primos. Eso comprueba que la homosexualidad es genética. Al menos en mi familia.
La mayoría del tiempo lo paso en el depa de Daniel y Carlos. El depa está ubicado en el barrio Brasil. Un departamento grande y en el cual Antonio arrienda una habitación. Ahí he conocido a mucha gente gay y hetero, los cuales han llegado a ser muy buenos amigos.
En cuanto a mí estoy soltero hace 3 años, tengo 31 años y vivo con mi padre en una casa ubicada en Ñuñoa, para ser más específico en Salvador con Irarrázabal. Soy actor y hago clases de teatro en diferentes grupos, además de ser actor en la compañía de mi amigo Carlos.
Estoy o estaba saliendo con Bastián, pero hace días que no lo veo, solo hemos hablado por teléfono.
¿Se habrá quitado la emoción a esto que estaba empezando?
Por mi parte sí. Pero hoy es sábado y saldré con mi amigo Fernando el colorín, que igual está soltero hace mucho más tiempo que yo.
Llegamos a visitar a Daniel y Carlos al depa y Antonio pa’ variar está con alguien en la pieza, con un mino que conoció en el chat, pero hoy se pasó es un niñito de 22 años, rico pero habla y se nota que es medio gueón, pero mi amigo dice que ha caballo regalado no se le miran los dientes, así que igual no más.
Después de tomar once Fernando, Daniel, Carlos y yo casi a las 22 horas que es generalmente cuando lo hacemos, decidimos con el colorín ir a bailar. Era sábado y andábamos con ganas de salir a parrandear, nos fuimos caminando a la disco, estábamos pobres. Al llegar a Naxos, en plena alameda con San Francisco, bajamos y pedimos un trago que tomamos a media, pero mi amigo chupa más que orilla de playa y al final se lo tomó casi todo él.
Nos pusimos en posición de ataque y sacamos nuestras cañas de pescar, miramos las presas y a él le gustó un mino de polera verde y a mí uno de polera roja. Tiramos las cañas y con tan mala suerte que tiramos y agarramos bien, pero al recoger las cañas se juntaron él de polera verde con él de polera roja y adivinen, se quedaron juntos. Y ahí quedamos nosotros, con las cañas a medio tomar, pero eso se pasa con otro trago que por supuesto mi amigo Fernando se lo tomó casi todo. Y de pronto ahí estaba, un tipo que yo ubicaba desde hace tiempo, no feo, con barbita de candado, medio narigón, pero con su que se yo. Luis se llamaba. Para resumir un poco a los 20 minutos estábamos bailando juntos y pasaron 10 cuando nos besamos.
¿Habrá sido muy rápido?
Pasamos juntos el resto de la noche, mientras Fernando caminaba de un lado para otro. Se sentó y ya se quedaba dormido cuando alguien le dijo ¿bailemos? Y cual fue su sorpresa, era un hombre viejo, así que Fernando salió corriendo a refugiarse en la ola de gente que había.
¿Será el pinchazo de este sábado algo más que un pinchazo?
Marcelo conoció a Juan en el metro. Miradas iban y venían hasta que se bajaron juntos en la estación del metro Manuel Montt. Un saludo, unas palabras y los números de teléfono ya estaban en sus celulares. En unos días se juntaron, otro día fueron a bailar y a las dos semanas hicieron el amor. Se veían muy bien juntos.
Una tarde Juan llama a Marcelo y le dice que no puede juntarse con él este fin de semana, debía viajar al sur a ver a su padre que estaba enfermo, Marcelo por supuesto lo entendió.
Cinco días pasaron y Juan no lo llamaba, hasta que al sexto día Marcelo se comunicó con él. Juan dijo que estaba con mucho trabajo y preocupado por la salud de su padre. Juan nunca más lo llamó.
¿Porqué no son más sinceros? y te dicen, ¿sabes ya no me gustas y terminemos?, me confesó Marcelo tomándonos un café. Parece que él no sabía que a las personas en estos tiempos se les ha muerto el amor.
¿Cupido ya no existe?
Es difícil hablar de sexo, sobretodo de sexo gay en este gran Sancity bohemio, como yo le digo a Santiago. Sabían que hay más de 20 lugares gay entre discos, pub, restaurantes, cines, ciber y saunas. Quien lo dijera y la gente heterosexual muchas veces cree que aquí no existen o son mínimos.
¿Es fácil o difícil tener sexo para un gay en Sancity?
Creo que no, es cosa de conectarse a internet, chatear un rato, darse los teléfonos, juntarse y si hay onda uno se acuesta. O bien ir a un ciber gay donde todas las cabinas están conectadas y uno conoce a tipos y si te gusta con quien hablas puedes tener sexo en las mismas cabinas. Se tiene sexo sin involucrar sentimientos, para sentirse vigente o solo por calentura.
Mi amigo Antonio lo sabe muy bien, ha tenido algunos o más que algunos encuentros por internet. Y no es cuestionable, yo también lo he hecho. Pero el que es más calentón de todos mis amigos es Alexis, que ahora está flaco, ya que comenzó a hacer dietas y va al gimnasio. Estas flaca como perra le decimos sus amigos. Alexis es mi amigo de juventud, nos conocemos de cuando yo estaba en cuarto medio y él ya llevaba dos años estudiando auditoría. Además vive a una cuadra de mi casa
Aparte de Antonio y Alexis tengo otros amigos: Daniel y Carlos, que son pareja hace 7 años y que los conocí a través de Antonio. Carlos es el Director de una compañía de teatro donde yo trabajo y Daniel trabaja en un restauran en providencia. A Fernando me lo presentó Carlos, él también es actor como yo. Fernando es un crespo y pecoso colorín y es uno de mis mejores amigos. A Mario lo conocí también a través de Antonio porque vivió alguna vez en el departamento de Daniel y Carlos. Waldo y fredy son pareja hace 8 años y son mis amigos hace la misma cantidad de años. Ellos viven juntos en un depa en San Diego con Victoria. No nos vemos muy seguido pero si nos llamamos y nos juntamos en la disco para tomar unos traguitos, reírnos y bailar mucho.
En mi familia hay varios primos gay. Juan con su pareja Gustavo, Javier con su pareja Víctor y Abel el menor de todos los primos. Eso comprueba que la homosexualidad es genética. Al menos en mi familia.
La mayoría del tiempo lo paso en el depa de Daniel y Carlos. El depa está ubicado en el barrio Brasil. Un departamento grande y en el cual Antonio arrienda una habitación. Ahí he conocido a mucha gente gay y hetero, los cuales han llegado a ser muy buenos amigos.
En cuanto a mí estoy soltero hace 3 años, tengo 31 años y vivo con mi padre en una casa ubicada en Ñuñoa, para ser más específico en Salvador con Irarrázabal. Soy actor y hago clases de teatro en diferentes grupos, además de ser actor en la compañía de mi amigo Carlos.
Estoy o estaba saliendo con Bastián, pero hace días que no lo veo, solo hemos hablado por teléfono.
¿Se habrá quitado la emoción a esto que estaba empezando?
Por mi parte sí. Pero hoy es sábado y saldré con mi amigo Fernando el colorín, que igual está soltero hace mucho más tiempo que yo.
Llegamos a visitar a Daniel y Carlos al depa y Antonio pa’ variar está con alguien en la pieza, con un mino que conoció en el chat, pero hoy se pasó es un niñito de 22 años, rico pero habla y se nota que es medio gueón, pero mi amigo dice que ha caballo regalado no se le miran los dientes, así que igual no más.
Después de tomar once Fernando, Daniel, Carlos y yo casi a las 22 horas que es generalmente cuando lo hacemos, decidimos con el colorín ir a bailar. Era sábado y andábamos con ganas de salir a parrandear, nos fuimos caminando a la disco, estábamos pobres. Al llegar a Naxos, en plena alameda con San Francisco, bajamos y pedimos un trago que tomamos a media, pero mi amigo chupa más que orilla de playa y al final se lo tomó casi todo él.
Nos pusimos en posición de ataque y sacamos nuestras cañas de pescar, miramos las presas y a él le gustó un mino de polera verde y a mí uno de polera roja. Tiramos las cañas y con tan mala suerte que tiramos y agarramos bien, pero al recoger las cañas se juntaron él de polera verde con él de polera roja y adivinen, se quedaron juntos. Y ahí quedamos nosotros, con las cañas a medio tomar, pero eso se pasa con otro trago que por supuesto mi amigo Fernando se lo tomó casi todo. Y de pronto ahí estaba, un tipo que yo ubicaba desde hace tiempo, no feo, con barbita de candado, medio narigón, pero con su que se yo. Luis se llamaba. Para resumir un poco a los 20 minutos estábamos bailando juntos y pasaron 10 cuando nos besamos.
¿Habrá sido muy rápido?
Pasamos juntos el resto de la noche, mientras Fernando caminaba de un lado para otro. Se sentó y ya se quedaba dormido cuando alguien le dijo ¿bailemos? Y cual fue su sorpresa, era un hombre viejo, así que Fernando salió corriendo a refugiarse en la ola de gente que había.
¿Será el pinchazo de este sábado algo más que un pinchazo?