Capítulo 3
Mi amigo Antonio ha salido mucho estos días pero no sé con quien. Creo que sé esta despidiendo de las vacaciones de invierno que muy pronto terminan. Y claro que las ha disfrutado llevando a algunos a su dormitorio, de los cuales dos conocí. Los amigos lo llamamos él “disfruta”, porque se puede comer cualquier cosa.
Esta semana me he visto con Luis casi todos los días. El viernes en su departamento que queda muy cerca del de mis amigos, incursionamos en grado 3 en el living y en el dormitorio. Los siguiente 5 días no nos vimos.
¿Se habrá enfriado el gusto por conocernos y estar juntos?
Parece que ya no hay mucho interés de parte de él, y lo malo es que yo me entusiasmo con facilidad, pero bueno, así no mas son las cosas.
Aburrido en mi casa decidí salir a pesar de la lluvia que había en Sancity esa tarde. Caminé hasta el metro Irarrázabal y llegué al depa de Daniel y Carlos como sopa de mojado ya que no salí con paraguas. Luego de secarme un rato me puse a chatear y me encontré con un tipo que hace mucho chateábamos pero no nos conocíamos y hoy se dio el momento y nos juntaremos.
Llegué a su depa que queda en plena Alameda con Tenderini. Un departamento de dos ambientes muy acogedor. No esperamos mucho en el sillón y empezamos a atinar. Cuando se empezó a calentar todo lo que se pudo nos fuimos al dormitorio que tenía dos camas, no me pareció extraño, él podía vivir con algún amigo. Después de atinar y mucho sexo oral de parte de ambos, nos pusimos a conversar y le dije que yo lo conocía y que habíamos atinado una vez en la disco, él se sorprendió y me dijo, no lo creo me acordaría y fue en ese instante que me mostró una foto que tenía y ahora era yo el que me sorprendía, tenía un hermano gemelo y era su hermano gemelo con él que yo atiné. Que risa y plancha.
Chucha, parece que me he puesto un poco puta estos últimos tres días. Creo que sí, pero con los cuidados ultra necesarios que se necesitan para pasarlo bien.
¿Será que los gay pasamos por períodos de creernos putas y atinar pa’ sentirnos bien?
Estoy en el depa de mis amigos y llamé a Luis a su celular, el cual no respondió. Luego llamé a su depa y me respondió una amiga que me dijo que no sabía a que hora llegaría. Volví a llamarlo al celular y nada. Presentí que se estaba negando y como sabe mi número lo llamé de un teléfono público y ¡Bingo! Contestó diciéndome que acababa de llegar.
¿Nos damos o no cuenta cuando no nos quieren ver o nos están dando la cortá?
A los minutos de hablar con él estaba tocando el timbre de su depa, diciéndole que era un pendejo de mierda, que yo no era gueón, que me había dado cuenta que se estaba negando y no quería verme. Y me dió la respuesta que dan todos, no estoy preparado, estoy confundido, no quiero nada serio todavía, etc. Le dije no es más fácil decir no quiero seguir contigo que inventar situaciones.
¿Decimos esas frases para no decir la verdad al otro?
¿Son esas frases, palabras para sentirnos mejor?
Y ahí lo dejé en la puerta de su depa, y con la claridad que no estoy pa’l gueveo de nadie.
Después del famoso término del que sé yo, me fui a casa a dormir ya que estaba agotado pero Alexis y Guillermo su primo llegaron a buscarme para ir a la disco y como no soy nada de rogao a la hora de ir a bailar acepté, pero antes me tomé mi trago favorito, un vodka tónica, pisco sour para Alexis y Guillermo, además de un pito para los tres.
Lo pasamos súper bien, bailamos y tomamos. Guillermo se fue antes con un viejo que conocía. Alexis se reencontró con él mino del sábado anterior, un pendejo llamado Héctor. Vamos a ver cuanto le dura este romance a mi amigo.
Llegue a casa a las 5:30 y al despertar me pregunté
¿Qué haré hoy domingo?
Busqué los números de algún pinche del pasado y encontré uno del sábado anterior. Se llamaba Alejandro, buenmozo, profe de inglés y más alto que yo. Hablamos un rato y quedamos de llamarnos en la noche. Terminé acostado todo el día y con la ansiedad y nostalgia que tenía me dieron ganas de comer algo dulce, así que me levanté y compré tres pasteles los cuales a los 10 minutos ya me los había comido.
¿Con la ansiedad y la nostalgia porque nos dan ganas de comer?
En la noche llamé a Alejandro, conversamos y recordamos algunas cositas que hicimos cuando nos conocimos y algo importante, me pidió el teléfono de mi casa porque no quería perder el contacto conmigo.
¿Qué señal será esa?
Mi amigo Antonio ha salido mucho estos días pero no sé con quien. Creo que sé esta despidiendo de las vacaciones de invierno que muy pronto terminan. Y claro que las ha disfrutado llevando a algunos a su dormitorio, de los cuales dos conocí. Los amigos lo llamamos él “disfruta”, porque se puede comer cualquier cosa.
Esta semana me he visto con Luis casi todos los días. El viernes en su departamento que queda muy cerca del de mis amigos, incursionamos en grado 3 en el living y en el dormitorio. Los siguiente 5 días no nos vimos.
¿Se habrá enfriado el gusto por conocernos y estar juntos?
Parece que ya no hay mucho interés de parte de él, y lo malo es que yo me entusiasmo con facilidad, pero bueno, así no mas son las cosas.
Aburrido en mi casa decidí salir a pesar de la lluvia que había en Sancity esa tarde. Caminé hasta el metro Irarrázabal y llegué al depa de Daniel y Carlos como sopa de mojado ya que no salí con paraguas. Luego de secarme un rato me puse a chatear y me encontré con un tipo que hace mucho chateábamos pero no nos conocíamos y hoy se dio el momento y nos juntaremos.
Llegué a su depa que queda en plena Alameda con Tenderini. Un departamento de dos ambientes muy acogedor. No esperamos mucho en el sillón y empezamos a atinar. Cuando se empezó a calentar todo lo que se pudo nos fuimos al dormitorio que tenía dos camas, no me pareció extraño, él podía vivir con algún amigo. Después de atinar y mucho sexo oral de parte de ambos, nos pusimos a conversar y le dije que yo lo conocía y que habíamos atinado una vez en la disco, él se sorprendió y me dijo, no lo creo me acordaría y fue en ese instante que me mostró una foto que tenía y ahora era yo el que me sorprendía, tenía un hermano gemelo y era su hermano gemelo con él que yo atiné. Que risa y plancha.
Chucha, parece que me he puesto un poco puta estos últimos tres días. Creo que sí, pero con los cuidados ultra necesarios que se necesitan para pasarlo bien.
¿Será que los gay pasamos por períodos de creernos putas y atinar pa’ sentirnos bien?
Estoy en el depa de mis amigos y llamé a Luis a su celular, el cual no respondió. Luego llamé a su depa y me respondió una amiga que me dijo que no sabía a que hora llegaría. Volví a llamarlo al celular y nada. Presentí que se estaba negando y como sabe mi número lo llamé de un teléfono público y ¡Bingo! Contestó diciéndome que acababa de llegar.
¿Nos damos o no cuenta cuando no nos quieren ver o nos están dando la cortá?
A los minutos de hablar con él estaba tocando el timbre de su depa, diciéndole que era un pendejo de mierda, que yo no era gueón, que me había dado cuenta que se estaba negando y no quería verme. Y me dió la respuesta que dan todos, no estoy preparado, estoy confundido, no quiero nada serio todavía, etc. Le dije no es más fácil decir no quiero seguir contigo que inventar situaciones.
¿Decimos esas frases para no decir la verdad al otro?
¿Son esas frases, palabras para sentirnos mejor?
Y ahí lo dejé en la puerta de su depa, y con la claridad que no estoy pa’l gueveo de nadie.
Después del famoso término del que sé yo, me fui a casa a dormir ya que estaba agotado pero Alexis y Guillermo su primo llegaron a buscarme para ir a la disco y como no soy nada de rogao a la hora de ir a bailar acepté, pero antes me tomé mi trago favorito, un vodka tónica, pisco sour para Alexis y Guillermo, además de un pito para los tres.
Lo pasamos súper bien, bailamos y tomamos. Guillermo se fue antes con un viejo que conocía. Alexis se reencontró con él mino del sábado anterior, un pendejo llamado Héctor. Vamos a ver cuanto le dura este romance a mi amigo.
Llegue a casa a las 5:30 y al despertar me pregunté
¿Qué haré hoy domingo?
Busqué los números de algún pinche del pasado y encontré uno del sábado anterior. Se llamaba Alejandro, buenmozo, profe de inglés y más alto que yo. Hablamos un rato y quedamos de llamarnos en la noche. Terminé acostado todo el día y con la ansiedad y nostalgia que tenía me dieron ganas de comer algo dulce, así que me levanté y compré tres pasteles los cuales a los 10 minutos ya me los había comido.
¿Con la ansiedad y la nostalgia porque nos dan ganas de comer?
En la noche llamé a Alejandro, conversamos y recordamos algunas cositas que hicimos cuando nos conocimos y algo importante, me pidió el teléfono de mi casa porque no quería perder el contacto conmigo.
¿Qué señal será esa?
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